¿Sabías que al jugar, los niños no sólo se divierten? ¡También están aprendiendo!

Todos los niños tienen la necesidad instintiva de jugar y esta necesidad está ligada a su curiosidad innata por conocer el mundo que los rodea.

El juego es el proceso cognitivo mediante el cual su cerebro procesa las experiencias y las asimila para convertirlas en conocimiento. Dentro de este proceso, la repetición tiene un efecto positivo en la formación y refuerzo de sus conexiones neuronales, lo que permite que los niños dominen poco a poco sus habilidades motoras y desarrollen su intelecto.

Los profesores y los padres deben participar e impulsar las actividades lúdicas de los niños, siendo conscientes de que al hacerlo están indirectamente preparándolos para enfrentar los retos de la vida adulta.

Te presentamos algunos consejos a tomar en cuenta para garantizar el desarrollo efectivo y estimular la inteligencia y la creatividad de los niños:

  1. Propiciar los juegos en equipo:

    Aprender a disfrutar del juego compartido es posiblemente la característica más útil, y al mismo tiempo la más difícil de inculcar, ya que los niños pequeños suelen ser egoístas y demandan el 100% de atención para sí mismos para sentirse seguros. Esto no es necesariamente negativo, sin embargo, enseñarles sentido común a nuestros hijos tendrá una repercusión importantísima en su vida adulta.

  2. Actividades al aire libre:

    Entre más pronto su cerebro aprenda a dimensionar el mundo, más pronto se desenvolverá en él con más seguridad. Para eso, es preferible exponer a los niños a lugares amplios al aire libre, e incluso de ser posible, enseñarles a relacionarse con plantas y animales. Hacer esto, no sólo reforzará su sistema inmunológico, sino que despertará su curiosidad por el mundo natural y su sentido de orientación.

  3. Juegos de mesa:

    En algún momento, los niños necesitan aprender a permanecer quietos en un mismo lugar, poner atención y reflexionar. Los juegos de memoria, así como los de preguntas y respuestas ayudan a estimular el intelecto de los niños y, lo que es muy importante, a lidiar con la frustración y el fracaso.

  4. Juegos que representen retos físicos:

    A los niños les gusta la repetición y les permite sentirse seguros. A través de la perseverancia en actividades prácticas, los niños aprender a vivir en su propio cuerpo, son conscientes de sus logros y se vuelven hábiles. La actividad física no sólo trae beneficios en la salud de los niños, también favorecen en su cerebro habilidades avanzadas de coordinación y precisión.

Finalmente, los expertos recomiendan alejar a los niños muy pequeños de tablets y juegos de video, ya que pueden repercutir negativamente en su desarrollo cognitivo. Algunas maneras de lograr esto son: limitar sus horarios de televisión, evitar los juegos violentos y permitir que experimenten espontáneamente con juegos y juguetes que no necesariamente los encasillen en un determinado rol de género, por ejemplo “la cocinita” o “los carritos”.

Una actividad lúdica integral que se ha comprobado tiene múltiples beneficios en el desarrollo del cerebro de los niños es la natación. Nuestro programa está diseñado para que tus pequeños puedan comenzar a practicar la natación de una manera súper divertida y segura, desde desde los 4 meses de edad. Los juegos acuáticos y los diferentes movimientos y repeticiones, estimulan sus conexiones neuronales, mientras aprenden a desenvolverse en un ambiente acuático, lo cual se refleja en su seguridad e independencia. Es además un seguro de vida que puede garantizar su supervivencia en caso de accidentes y es muy divertido para ellos.

¡Te esperamos en Olimpus!

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